Esta página esta dedicada a promover la participación de las mujeres y los hombres que deseen generar corrientes de pensamiento hacia un mejor mundo para todos. El pensamiento femenino, es constructivo, abrazador, creador. Los diferentes horizontes de la vida nos ofrecen múltiples posibilidades de acción transformadora. El ser humano en su contexto se dinamiza desde lo económico, psicológico, social, político, ideológico, espiritual, artístico, etc. etc..
jueves, 31 de mayo de 2012
De la sensualidad de la palabra al goce del espíritu salvaje
Las formas adoptadas por el pensamiento humano, transformadas, retomadas, en ideas hechas palabras, trascienden la individualidad de quien las enuncia. Es entonces, cuando el desgajamiento del si mismo surge, adquiere forma nueva, en su acepción social y política.
La literatura, la poesía… en tanto expresión exquisita evocan la sensibilidad, transitando del imaginario individual, hacia un hacer consciente de la palabra. Su adherencia en la consciencia colectiva es casi ineludible. Este éxodo, la sublimación del significante, por qué no descubrirlo, accede a la construcción arquetípica, la transformación de las ideas en sentires, sensaciones, al goce… Eros y Tánatos a la vez.
La subjetividad diferida en la poesía, contradictoriamente se objetiva, ejerce eco, estímulo poder sobre el hemisferio derecho humano, el área de la creatividad; lo seduce, penetra y arrastra a un clímax explosivo de conjeturas. La transformación-acción del hombre del surgimiento de su capacidad creativa, se convierte en re-creadora de pensamientos, entenderes, reflexiones, lecturas, a hechos concretos, …concibe… impacta.
Emerge entonces, la responsabilidad de la autoría (del escritor(a), del(a) poeta, el(a)artista de la pluma, el(la artista de la palabra). Lejos de la firma, se encuentra el compromiso en la generación, promotora de caos a la vez contenedora de un orden, “el nuevo orden”. …nuevamente en la provocación para… en la evocación de… invocación a… el, los espíritus tal vez? Logrando una danza mística de sensaciones particulares, experiencias individuales.
La palabra presente o ausente, forma parte del registro, a la vez que logra la materialización de idea o ideas. Fundando soberanía mediante huellas némicas, una vez mas... muda la piel mental, se transforma, muta, migra hacia nuevos parajes de acciones, reacciones, decisiones, traspone la posición, a la acción….
A partir de la sublimación de la particularidad mediante la relación real de sujeto con su entorno y consigo mismo, trasunta la experiencia individual, movilizadora de experiencias subjetivas a nivel colectivo, a nivel del “otro”, donde adquiere nueva forma.
Cuánto poder posee entonces la palabra artísticamente evocada, pronunciada, compartida respecto a una realidad?, Puede el escritor, el poeta, el narrador, el cantaor, el juglar, el(a) loc@, alzarse sobre las multitudes, transformando sus ideas en hilos que entretejen acaso los temores, las pasiones, los sueños, las experiencias, las posiciones, esos sentires, los delirios, en posición?. Cuál la energía movilizadora, en el entramado de la tinta sobre el papel o de la palabra dicha, susurrada, o …aullada?.
A continuación el aullido de Gunter Grass, porque lo quizo decir y lo dijo, ahí viene…
“Lo que hay que decir”
Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,
sobre lo que es manifiesto y se utilizaba
en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,
sólo acabamos como notas a pie de página.
En el supuesto derecho a un ataque preventivo
el que podría exterminar al pueblo Iraní,
subyugado y conducido al júbilo organizado
por un fanfarrón,
porque en su jurisdicción se sospecha
la fabricación de una bomba atómica.
pero ¿por qué me prohíbo nombrar
a ese otro país en el que
desde hace años –aunque mantenido en secreto-
se dispone de un creciente potencial nuclear,
fuera de control, ya que
es inaccesible a toda inspección?
El silencio general sobre ese hecho,
al que se ha sometido mi propio silencio,
lo siento como gravosa mentira
y coacción que amenaza castigar
en cuanto no se respeta;
“antisemitismo” se llama la condena.
ahora, sin embargo, porque mi país,
alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez
por crímenes muy propios
sin parangón alguno,
de nuevo y de forma rutinaria, aunque
enseguida calificada de reparación,
va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad
es dirigir ojivas aniquiladoras
hacia donde no se ha probado
la existencia de una sola bomba,
aunque se quiera aportare como prueba el temor…
digo lo que hay que decir.
¿Por qué he callado hasta ahora?
porque creía que mi origen,
marcado por un estigma imborrable,
me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,
al país de Israel, al que estoy unido
y quiero seguir estándolo.
¿Por qué sólo ahora digo,
envejecido y con mi última tinta:
Israel, potencia nuclear, pone en peligro
una paz mundial ya de por sí quebradiza?
Porque hay que decir
lo que mañana podría ser demasiado tarde,
y porque –suficientemente incriminados como alemanes-
podríamos ser cómplices de un crimen
que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa
no podría extinguirse
con ninguna de las excusas habituales.
Lo admito: no sigo callando
porque estoy harto
de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además
que muchos se liberen del silencio, exijan
al causante de ese peligro visible renuncie
al uso de la fuerza e insistan también
en que los gobiernos de ambos países permitan
el control permanente y sin trabas
por un instancia internacional
del potencial nuclear israelí
y de las instalaciones nucleares iraníes.
Sólo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,
más aún, a todos los seres humanos que en esa región
ocupada por la demencia
viven enemistados codo con codo,
odiándose mutuamente,
y en definitiva también ayudarnos.
… un premio Nobel, denunciando la amenaza provocada por el odio humano.
La alerta sobre la amenaza nuclear ejercida por Israel sobre Irán, convirtiendo al mismo tiempo el arte, en la ojiva que gatilla una amenaza peor, la más temida…, el miedo a la capacidad de la pluma, de la poesía, de la literatura, la palabra, …en fin del pensamiento humano. Que tan fuerte es la desesperación y el compromiso cuando la crítica apunta también a Alemania, su país natal, ante la posibilidad de que le entregue a Israel un submarino especializado en direccionar ojivas aniquiladoras.
El Premio Nobel de 1999, Gunter Grass, no escatima en esfuerzos para hacer evidente su preocupación por una Paz Mundial amenazada, tal como lo estaría cualquier mortal, sin embargo sus ideas, sus sentires, provocan reacciones de proporciones internacionales. Aunque, desapercibidas y poco debatidas en un medio atiborrado con tantas otras amenazas más comunes quizás, no por ello menos importantes.
Qué tan peligroso había sido pensar y peor aún expresarlo compartidamente, mientras esto afecta los poderes económicos y políticos. Qué tan poderosa, a la vez, había sido la potencia de la palabra, en tanto esta se desprende del control y desnuda
verdaderos intereses, pero por el arte de la pluma, por el artesano de la letra.
La militancia por la vida, esgrimida a través de las letras ha sido practicada por muchos valientes que han osado levantar su voz, su letra, la pluma, como se esgrime una espada por lo que han sido perseguidos, torturado y eliminados. La palabra comprometida, siempre incomoda. Frente a la intolerancia de los regímenes totalitarios se convierte en motivo de ataque destructivo.
Grass, al pronunciar su temor ante una ofensiva del Gobierno Israelí, sobre Irán recurriendo a armamento atómico, trabaja su opinión utilizando como mediadora la expresión poética, más ¨peligrosa¨ todavía.
Mientras a diario se gastan kilómetros de papel y miles de litros en idioteces prácticas, que atontan la opinión colectiva, y por ello nadie hace mea culpa, sin embargo si es visible un denodado esfuerzo por invalidar la palabra que lleva a la reflexión, por qué será?. Qué intereses tan importantes se ven afectados? Quiénes se perciben aludidos y no desean ser identificados?
Existen muchas palabras, pero pocas verdades. La palabra-verdad es posible sólo cuando ya no queda palabra, cuando no hay más palabras. Porque es bien sabido que, lo que se dice, lo que se piensa, es el “ego”; y lo que se necesita decir porque urge convencer, es la “mentira”.
Gunter Grass, nos expresa “su” verdad, no “la” verdad. Dejemos entonces que ésta provoque “nuestra” verdad.
Con esto mi tributo a un hombre que tiene el valor de contarnos su verdad mediante la destrucción de la palabra a través de la construcción artística mediante la poesía, convocando… invocando mi espíritu salvaje.
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