… experiencia indescriptible… maravillosa!Situación auto obsequiosa del ser humano, … el silencio…
Al estampido de una bomba lo antecedeun silencioy el que lo precedees otro silencio. Sobrevivientes a desastres naturales terremotos, tsunamis, temblores, sismos, huracanes, etc. describen sus experiencias, haciendo énfasis al profundo silencio anticipado, premonitorio tal vez.
Hay silencio antes soltar la flecha, que viaja en fabuloso recorrido rebanando el viento y acortando la distancia entre su objetivo.
Antes de la primera manifestación de vida, hay silencio,…luego dicha indicativa de vida!!el llanto del recién nacido.
Es silencioparte del compás entre laarmonía del sonido de una gota de agua y el encuentro con la profundidad.
El silencio antes del último aliento, inserto entre la última inhalación y el último suspiro conspicuo de la vida en fuga.
Propicio es el silencio,en la atmósfera cómplice, circundante, del cazador y su presa.
El silencio se instaura durante la creación de vida,el instante de aquiescencia dela célula masculina a la femenina.
En el funcionamiento interno de los órganos existen silencios y sonidos.El compás del corazón fascinante en su cadencia y celeridad. El torrente sanguíneo en su recorrido; las articulaciones en funcionamiento, asidas a los músculos, conciertansinfonía de sonidos, imperceptible al oído.
Entonces, el silencio constituye indisolublemente un componente fáctico del sonido, sin embargo el absoluto silencio distinto, único, podría ensamblar el llamado “sonido del silencio”. La gran diferencia con los “otros silencios” cotidianos de la vida diaria, da lugar a entender el silencio del cual se habla en esta reflexión, es que este último forma parte de la compuerta o la antesala a la explosión de energía transformadora. La energía que cambia el orden de las cosas, instaurador de cambio movilizador de los elementos.
Se dice que el primer sonido que se oyó después de la conformación de nuestro planeta fue el OM, es decir el sonido del mantra, que en realidad se lo emite articulando AAUUUMMMM. Los mantras son recitaciones que acompañan la meditación muy practicada en países de Oriente, la India por ejemplo.
Por mi parte fascinada como estoy por los mantras, sin embargo me inclino por el otro silencio, es decir el de la “no mente”, puesto que en esta situación al no realizar ninguna gesticulación para emitir cualquier mantra, la liberación de la mente, separada de cualquier pensamiento, idea o tarea inclina a un sentir sustancial del ser, en un vacío perfecto.
En el cotidiano, las mujeres y los hombres, transitamos por “mundos apabullantes” saturados de ruidos y de sonidos. Para fines de diferenciación de los efectos, podríamos utilizar dos situaciones extremas, de nuestro circundante y vasto mundo de los sonidos, a saber el proveniente delas hojas cuando se mecen al viento o hastael de los amplificadores que se colocan en las puertas de los centros comerciales, los primeros más sutiles, vitales, naturalesa diferencia de los segundosmás bien displacenteros, contaminantes del medio ambiente.
Pienso que en un futuro muy próximo el hombre, más allá del alimento, el agua, el aire limpio, priorizará la gran necesidad del SILENCIO. Pues los humanos en sincronía constante adoptan decisiones. El existir, es a la vez el sinfín de adopciones de unas u otras decisiones; conscientes e inconscientes, deallí la necesidad de silencios constantes, permanentes… primordiales.
En interrogante sostengo si la mujer y el hombre actual poseerán el suficiente silencio para lograr que sus decisiones contengan energía transformadora y creativa?.Sin embargo, lo cierto es que existe mucho ruido a nuestro alrededor, tanto y al punto de no dejar que nos escuchemos a nosotros mismos,menos aún a los demás.
Nuestras palabras, pisadas, cuerpos se atropellan constantemente entre sí y con los de otras personas, al final no logramos armonizar el sonido de nuestro propio cuerpo, como tampoco establecemos un encuentro armónico con el de los otros.
Aún lo expresado, afirmo como verdad el miedo al silencio, porque siendo la única condición donde se logra el encuentro con uno mismo, muchos le temen; bueno pues, es ya bastante encontrarse absoluta y complemente sola o solo y singular ante el extenso Universo, pero la cultura nos ha inculcado que la “ soledad” es mala, y hemos aprendido “solo” está aquel a quien nadie quiere o han abandonado, el ermitaño, el ser inadaptado.
Paradójicamente el espejo emerge en el silencio, proyectando lo real. Se convierte en nuestro único y mejor aliado, el instante necesario, indispensable de silencio, es el más eficiente. Un instante de una milésima de segundo se convierte no pocas veces en la mejor consejera para la consagración y la acumulación de la energía suficiente y producir una acción transformadora o creativa.
En esta perspectiva, la necesidad del silencio podría ser comparada a la necesidad del comer o del respirar, y sin embargo nos lo negamos permanentemente.
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