martes, 6 de septiembre de 2011

A las faldas de un debate educativo

Nuevas convulsiones sacudieron las últimas semanas las calles chilenas, a más de un año del tremendo temblor que sacudía ese territorio como presagio de esta reciente oleada de tensiones sociales, manifestaciones callejeras y diálogos estériles entre la demanda de una educación para todos y la obstinación de un mandatario que prefiere, gobernar escuchándose a sí mismo. Es obvio que esta situación social, invita a lo que podría ser una interesante y fructífera reflexión sobre la educación Latinoamericana, porque en esencia proyecta la debilidad de los actuales sistemas educativos vigentes entre nuestros países.
Una imagen se hace visible y a medida que toma cuerpo la posición sobre la reivindicación de una educación inclusiva, perfila la figura de una mujer joven: Camila Vallejos, cuya principal arma es su ideología y una posición política clara frente a la Educación Chilena, que bien podrá constituirse en emblema del hermano país, un ejemplo a seguir ante el vaciamiento ideológico que históricamente estamos viviendo a nivel planetario.
En un afán de cosificación y desmitificación contraproducente de esta valiosa mujer, pone en evidencia el inconsciente colectivo machista, evidenciado por la abundante prensa amarillista haciendo vendible un nefasto artículo con titulares ridiculizando al gobernante de ese país, al haber sido arrinconado por una mujer con “cualidades”, que a elección del redactor son más llamativas. Ahí también está la reproducción de una cultura, donde la fuerza de la “idea” se opone a la fuerza de la “cosificación” de lo “femenino”, clara muestra del sistema económico deshumanizante caracterizado por la falta de respeto a la idea, el sentir humano y el pensar y actuar de las mujeres.
En este fallido intento distraccionista es un deber humano y tan vital, la reivindicación de la educación como “patrimonio de la humanidad ”, sin concesión alguna en tanto “derecho humano”.
La ideología implícita en la tensión social que se vive en Chile, es resultado de un sistema educativo que beneficia y está dirigida a quienes poseen los recursos y pueden invertir económicamente en ella . Estoy de acuerdo en que el tema de la educación habría que debatirlo desde planos ideológicos y políticos. Ya por ahí y allá se han levantado voces de quienes desde una postura política en su intento de desprestigiar este movimiento, insultan (otra arma) la filiación política de Camila con el Partido Comunista de Chile.
Sí, esta confrontación es y debe ser política, ya que la Educación es parte de la estructura de un sistema, que dispone a su agrado y su interés cómo y qué deben aprender sus ciudadanos, es decir sus votantes. Y está vinculada a su política económica y productiva, donde se insertan los educandos, futura fuerza productiva del país.
Porqué la insistencia en privatizar?, es decir, -armar un cuello de botella para quienes no tienen dinero para pagarlo? , ya de por sí deja en evidencia la elitización de la educación, obviamente con pocos participantes; de aquellos que pueden pagar una educación o formación profesional o en su caso asumir una deuda de 20.000$us. Lo que vendría a costar en promedio una carrera universitaria en Chile.
Sin lugar a dudas la atención sobre el tema de la economía educativa en Chile, da pie a concentrarnos en cuáles son las demandas que esgrime Camila Vallejos, desde su postura izquierdista, frente a la postura de derechización del Presidente Piñera.
Frente a dilemas similares u otros más profundos de la educación, los países hermanos, tendríamos que tomar más en serio la problemática educativa de nuestros países. Pues la educación es y será siempre parte de la socialización humana, la forma cómo desarrolla sus capacidades para la inserción del hombre o mujer en la dinámica productiva en tanto sujeto productivo(a) y reproductivo(a), otorgándole las pautas para el desarrollo de su dimensión creadora y transformadora, socialmente. Acaso estas no son razones suficientes para exigir planes y políticas educativas para los siguientes diez a quince años, tomando en cuenta la economía latinoamericana en la perspectiva mundial? -Más aún ahora ante tanta incertidumbre en el abastecimiento de recursos para nuestra subsistencia? ante la inseguridad alimentaria, frente a enormes problemas medioambientales. Y las masivas e incesantes migraciones de las zonas rurales a las ciudades por temas de desertificación?, con lo que se incrementan las demandas laborales en las ciudades por parte de personas que escasamente han concluido el nivel secundario, realidad lamentable en Bolivia.
En estas circunstancias la situación de la mujer boliviana con baja calificación educativa la sitúa en mayor desventaja frente a la escasa oferta de trabajo, dada la competencia masculina que es privilegiada por los empleadores por evitarse “gastos” por maternidad o simple discriminación a la fuerza laboral femenina, relaciones laborales plagadas de incontables conductas misóginas, acoso sexual,violencia psicológica y física.
La urgencia de un sistema educativo que dote a los niños y niñas, adolescentes, jóvenes hombres y mujeres de herramientas que fortalezcan sus capacidades, llega a la desesperación, ante la emergencia de mayor efectividad educativa para la construcción de un sistema económico sólido y que responda a los intereses del grueso de la población y no sólo de algunos pocos.

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